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Obsolescencia tecnológica: ¿es posible evitarla?

14 minutos

¿Realidad o mito? No son pocos los usuarios que se preguntan si la obsolescencia tecnológica es real. En cualquier caso, existen voces contrastadas, como la de Karen Vergara, directora de Incidencia de ONG Amaranta que afirman que sí existe este problema y que se podría combatir acudiendo más a los servicios técnicos y los talleres de reparación.  

Dar una segunda vida a los dispositivos tecnológicos se ha convertido en una necesidad en nuestro país. Según los últimos datos del informe Global E-waste Monitor 2020, Chile es el mayor generador de basura electrónica y eléctrica de Latinoamérica, con un total de 168.000 toneladas acumuladas al año. Es decir, se desechan unos 10 kilos por persona de los cuáles solo se recicla o se reaprovecha un 3% aproximadamente.

¿Qué es la obsolescencia tecnológica?

¿Tiene algo que ver la obsolescencia tecnológica con la cantidad de desechos tecnológicos que se producen al año? Parece que sí, ya que la reducción de la vida útil de un dispositivo o máquina obliga al usuario a tener que deshacerse de él demasiado pronto.

Es decir, al adquirir una computadora, un celular o cualquier otro dispositivo, su vida útil reducida provoca que tenga que ser renovado cada cierto tiempo, aumentando así la inversión en tecnología de cada ciudadano.

De hecho, asociado a la obsolescencia programada, que se da cuando un aparato es fabricado a conciencia y premeditadamente para que llegue a su fin útil pasado un tiempo determinado, han aparecido otros fenómenos interesantes. Por ejemplo:

  • Obsolescencia de calidad: El producto da fallos o no funciona como se espera.
  • Obsolescencia funcional: el usuario busca un dispositivo con más y mejores funcionalidades.
  • Obsolescencia voluntaria: el dueño de un equipo, ya sea por deseo o moda, quiere adquirir un nuevo aparato que considera mejor o a la última.
  • Obsolescencia especulativa: ciertas marcas venden aparatos de baja calidad y bajo precio con el fin de introducir otros más caros en el mercado.
  • Obsolescencia percibida: aparece por cambios aparentes, por ejemplo, en diseño exterior, pero no en potencia interior del software y hardware.
  • Obsolescencia planificada: se define mediante estudios previos el tiempo común en que un dispositivo se va a deteriorar.

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¿Cómo evitar la obsolescencia tecnológica?

Existen diversos métodos que pueden evitar la obsolescencia programada o tecnológica o, en su defecto, retrasarla permitiendo que se alargue la vida útil del dispositivo.

Análisis de la infraestructura del equipo

Antes de adquirir un equipo tecnológico cualquiera, conviene analizar los sistemas de que dispone para, en el proceso, descubrir los posibles problemas que puedan surgir en el futuro.

Si se da este paso, se podrá prevenir gracias a la preparación de un plan de actualización que vaya poniendo al día cualquier tecnología.

Para que sea eficaz, conviene comenzar por una estimación de vida útil de cada uno de los componentes que forman el dispositivo, desde el software hasta el hardware.

Mantenimiento adecuado

Aunque pueda parecer un paso previo, es importante tenerlo muy en cuenta. Mantener los dispositivos tecnológicos en buen estado permite que alarguen su vida útil. Para ello, será una idea razonable el contrato de ampliaciones de garantía, el uso del soporte del servicio para prevenir incidencias y la inclusión de mejoras evolutivas a lo largo del tiempo.

También es importante disponer de un sistema de copias de seguridad. Sobre todo, si se trabaja con sistemas de almacenamiento que están a punto de finalizar su vida útil. Así se previenen problemas no manifestados, pero que podrían estar próximos.

Uso de software de código abierto

Los productos open source o de código abierto suelen disponer de un mayor ritmo de actualizaciones, y no incluyen costo alguno. Dado que no dependen de licencias, no poseen restricciones, por lo que ofrecen infraestructuras escalables y muy eficientes.

Actualizaciones constantes

El punto anterior nos lleva indefectiblemente a este. Hay que tener actualizado el software siempre. Conviene recordar que la amortización de un dispositivo electrónico suele situarse en plazos que van de los 4 a los 10 años. Durante ese tiempo, en el que es probable que la inversión haya sido amortizada, es necesario que el equipo se maneje siempre con su última versión, la más estable, modernizada y adaptada a las necesidades del momento. 

Otras opciones interesantes de lucha contra la obsolescencia

Existen más posibilidades atractivas para una gestión planificada de la obsolescencia programada. Veamos algunas:

  • Renting: en lugar de comprar, se pueden alquilar los equipos, sobre todo en uso profesional. Si bien es un gasto periódico, se ahorra en mantenimiento, se tienen siempre actualizados, etc.
  • Compra de equipos no obsoletos: es decir, evitar equipos que, en su momento, aunque se adquieran nuevos, ya están obsoletos por su hardware o software, o ambos. Acabará su vida útil antes de tiempo y no se optimizará la inversión.
  • Tratamiento independiente de cada infraestructura: en lugar de tratar el software, el hardware y las redes de manera conjunta, hay que mantenerlos y actualizarlos de forma individualizada, cada uno según sus requerimientos propios.
  • Adquisición de marcas especiales: hay marcas de calidad que aseguran una obsolescencia programada más tardía o directamente inexistente. Se debería apostar por sus dispositivos.

La idea tras la osbsolencia tecnológica es hacernos comprar nuevos productos, más rápido. Como consumidores, tenemos un papel importante en evitar la expansión de este tipo de prácticas al reparar el producto, pensar mejor nuestras decisiones de compra – ¿Realmente necesito esto? – cambiar las piezas necesarias, proteger nuestros aparatos y hacer todo lo posible para alargar su vida útil. 

Son cada vez más las empresas que reciclan productos y venden artículos refaccionados. Comprar a estas empresas es una manera de utilizar tu poder de consumidor hacia un cambio en el modelo de compra y venta. 

Evitar seguir produciendo residuos tecnológicos es una tarea que nos corresponde a todos y empieza por estar bien informados. Al tomar decisiones de consumo inteligentes, exigir mejores prácticas a las marcas y apoyar las empresas que reciclan o refaccionan productos, podemos ayudar a salvar nuestro planeta

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